lunes, 18 de abril de 2022

Petro, Fico o Fajardo ¿Quién realmente le apuesta a lo LGBTI+?

 

Autor: Michel Triana – Instagram: @ElGuerreroJaguar – Twitter: @Red_Warrior77

 

Se acercan las elecciones presidenciales en el país y cada semana salen a relucir las perspectivas de los candidatos sobre los diferentes temas relevantes que generan ruido entre la ciudadanía, teniendo en cuenta esto, es importante hacer visible lo que proponen estos tres presidenciables sobre las personas de los sectores sociales LGBTI, especialmente cuando el gobierno saliente mostró un profundo desinterés por el tema, ahogando presupuestalmente la implementación de la política pública firmada por Juan Manuel Santos antes de culminar su periodo en el 2018, generando de esta manera que no existieran avances significativos sobre la misma.

Según los programas de gobierno de estos tres candidatos, se contempla un accionar directo sobre el sector poblacional LGBT, sin embargo, en los mismos radican unas diferencias significativas que vale la pena observar, dado que, cualquiera puede mencionar a una población, pero no siempre reconocer a profundidad lo que realmente necesitan.

El candidato Gustavo Petro en un apartado que se encuentra en la página 36 de su propuesta denominada “Colombia potencia mundial de la vida”, menciona la necesidad de acompañar los procesos de construcción identitaria desde diferentes esferas en las personas trans, es el único que reconoce o hace mención (en el texto) del abordaje a identidades no binarias, las cuales han ido tomando fuerza en los últimos años, especialmente por personas jóvenes e incluso también es el único que hace mención a lo Queer.

Por otro lado, menciona que es fundamental el acceso a las oportunidades laborales, la construcción de una cultura libre de violencias, la inclusión social, el trabajo en el sector salud para tener un enfoque diferencial y reconocer e impulsar las sentencias que desde la Corte Constitucional se han generado sobre la población.

El candidato Federico Gutiérrez “Fico” en la página 81 de su plan de gobierno llamado “Colombia: Un país en orden y con oportunidades”, menciona cuatro aspectos para trabajar con las personas LGBT, el primero se centra en generar acciones desde el gobierno contra la discriminación, el segundo habla sobre el fortalecimiento a los canales de denuncia y seguimiento frente a las violencias por razones ligadas a la orientación sexual o identidad de género, el tercero está enfocado en el apoyo a las familias para generar aceptación y el reconocimiento de sus integrantes LGBT y por último una vinculación laboral con apoyo del sector privado.  

El candidato Sergio Fajardo  no tiene un programa de gobierno unificado en un solo documento (hasta donde encontré) pero sí tiene un documento en PDF por cada uno de los temas que considera relevantes; es así que frente a lo LGBT presenta gran similitud en algunas propuestas que tiene el candidato Gustavo Petro, lo cual es lógico ya que los dos han sido asesorados por personas que desde las principales ciudades han trabajado en la implementación de las mismas políticas, es por ello que, lo que refiere a la vinculación sociolaboral, el reconocimiento de sentencias, la educación, la cultura y la salud presentan (desde el texto) grandes similitudes.

Una diferencia importante que sí tiene este candidato es que considera que antes de empezar a implementar la política pública LGBT nacional, hay que hacer unos reconocimientos territoriales para identificar necesidades y desde allí construir un plan de acción; cabe anotar que el mismo Petro también menciona un reconocimiento desde enfoques generacionales e interculturales; mostrando que allí aplicará un tema de forma y fondo en la manera en cómo se implementarían estas políticas y recursos si alguno de estos llegara a ser elegido.

En lo personal considero que es importante tener en cuenta lo que escriben sobre nosotros en sus programas de gobierno, pero es todavía más importante analizar lo que han hecho en sus cargos de elección popular para la población, puesto que, esto refleja en medida el verdadero interés que tienen por el sector. A continuación, me permitiré mostrar unas breves descripciones que la organización “Caribe Afirmativo” compartieron días antes en sus redes sociales sobre lo que los candidatos han hecho.

Petro: “Avanzó en la implementación de la política pública LGBT en Bogotá, lideró la campaña “En Bogotá se puede ser” y consolidó la Dirección de Diversidad Sexual y las estrategias laborales para personas LGBTI en Bogotá. En su alcaldía empleó alrededor de 200 personas con experiencia de vida trans e inauguró el CAIDS – Sebastián Romero”.

Fico: “Como concejal de Medellín votó positivamente por la política pública LGBTI y en su alcaldía avanzó en su implementación. Ha expresado en diferentes espacios que no está de acuerdo con el matrimonio igualitario, ni con la sentencia sobre el aborto instaurada por la Corte Constitucional, que despenaliza hasta la semana 24. Se declara Provida”.

Fajardo: “Como alcalde de Medellín promovió acciones para prevenir y sancionar la violencia policial contra personas LGBTI e inició la política pública de diversidad sexual y de género, Siendo gobernador de Antioquia lideró la construcción participativa de la línea base sobre situación de derechos de las personas LGBT”.

Para finalizar, es importante tener en cuenta lo que estos grupos políticos hablan y actúan sobre nuestro sector poblacional, no se puede olvidar que algunos incluso usaron el miedo que sobre nosotrxs existe para atacar cosas como el acuerdo de paz, la elección de otros candidatos en diferentes cargos públicos y por ello, es necesario hacer conciencia sobre lo que puede implicar para las regiones un candidato que le apueste a la implementación de una política pública o que nuevamente lo relegue como algo secundario.

Reconociendo todo ello, es por eso que personalmente elijo #PetroPresidente.  Aunque finalmente ello debe ser una evaluación individual de cada persona sobre los candidatos.


viernes, 2 de abril de 2021

Entrevista a Laura Weinstein

Quiero compartir con ustedes una entrevista que realicé en el marco del proceso investigativo de la Maestría en Investigación Social Interdisciplinaria (MISI) y que tuve la fortuna de contar con los aportes de Laura Weinstein durante el mes de agosto del 2020, agradeciendo de antemano el apoyo a esta gran lideresa y defensora de los derechos de las personas trans en Colombia, quien desafortunadamente ya no se encuentra con nosotros, dejando un gran legado a las generaciones futuras y siendo una inspiración para todo un movimiento.

Con todo respeto, por la madre Laura.

 

M: Cuéntame ¿A qué te dedicas tú? y ¿Cómo empezó a concebirse Laura?

L: Yo soy de aquí de Bogotá y mi primera cercanía con estás apuestas trans, bueno en ese momento no era trans, porque ese término hay que decirlo es algo moderno, es más actual, pero me encuentro con las realidades de las personas travestis que en ese momento vivían sus tránsitos, cuando yo tenía como 14 años por una situación particular que me encuentro con estas personas y de ahí empiezo a hacer de alguna manera algo, que yo no sabía que eso era activismo o reivindicación de derechos o cosas de estas, tampoco me reconocí como activista, yo vine a reconocer el término activista desde hace muy poco, pero que no se identifica tanto de pronto con lo que soy, me gusta más referirme como defensor de derechos humanos y partiendo de esto pues te puedo contar que ha sido todo un proceso, he estado en diferentes escenarios, en diferentes espacios y todo con lo que ha tenido que ser con personas LGBT con un fuerte énfasis en personas trans, sin que esto sea mi la única apuesta que tenga, también soy una persona feminista, abortista, también tengo una religión y hago parte por las apuestas de la reivindicación de mi espacio religioso, por el reconocimiento de las orientaciones sexuales o identidades de género; el tema de niños y niñas adolescentes, como que hay varias luchas en mi vida, pero es a grandes rasgos. 

M: ¿Cómo llegaste a construir ese nombre de Laura?

L: Laura siempre fue un nombre que me gustó, es un nombre que para mí – bueno hasta este momento no sé qué significa – no lo he mirado, no me interesa, pero creo que tiene que ver más por algo que me parecía bonito, interesante y pues a partir de eso pues construyo a esta persona, esta subjetividad que evoca toda una identidad a partir de ese nombre (Laura), que tiene una combinación también por Frida, pero no por Frida Kahlo, a veces pensarían que lo asocio con ella, pero no tiene nada que ver, sino que está relacionado con una parienta mía que se llamaba Frida y que para mí fue muy importante, porque pese a que en ese momento yo no sabía ni quien era yo, seguramente ella tampoco, igualmente ella era una persona muy libre y digamos que estaba presente y como que retaba porque decía: no molesten al muchachito, dejen que le muchachito haga; entonces a partir de esto decido también recoger este nombre dentro de mi identidad.

M: ¿Consideras que de alguna manera adoptaste algo de lo que es Frida para poder construirte?

L: Pues como te digo, no tienen nada que ver con Frida Kahlo, más bien sí es un homenaje a esa persona que era familiar, que era muy cercana y un homenaje porque entendía en ese momento que tenía un espíritu muy libre, de todas maneras, siento que tenía una relación y siempre fui unas cosas a partir de eso que significan algo.

M: ¿Cómo inició tu proceso de tránsito?

L: Bueno, yo siempre he pensado que los tránsitos no son estáticos. Los tránsitos son unas construcciones que inician, pero nunca terminan y partiendo de esto pues creo que yo siento que empiezo mi tránsito desde muy chiqui, porqué razón, en un primer momento decido vestirme del sexo opuesto al que se me asignó fue a la edad de 5 años, eso fue un problema muy fuerte porque mi papá me castigó y demás y eso me demostró que no estaba bien, eso fue el mensaje que se me mando, que no estaba para nada hacer eso y eso creaba un sin número de rupturas y de problemas porque yo no sabía qué era eso tan grave que los podía afectar y de ahí para adelante empiezan a haber cosas que fueron muy complicadas, porque yo decía lo que iba a hacer siempre, ahora que soy una loca un poco sería, pero antes era muy loquita, pero eso se veía mucho en mis expresiones de género y en lo que hacía, yo era un niño, muy pero muy afeminado y por eso te digo que yo siento que esta construcción de lo que soy comenzó en un momento y ha transcurrido en mucho tiempo, pero yo empiezo a fijar está identidad mucho más fuerte a la edad de 20 años un poco por momentos circunstanciales y empiezo a adoptar algunas características algo chico-chica como una mixtura, más adelante cuando tenía la oportunidad de hacerlo lo hacía, pero no fue sencillo; pues creo que no he vivido las violencias que muchas personas trans han tenido que sufrir, pero también mi vida ha estado llena de violencias, a mí no me sacaron de mi casa, tuve la oportunidad de no llegar a los lugares que comúnmente las personas trans llegan, pero creo que fue porque tenía una pareja que económicamente estaba muy estable, pero eso también me llevó a un sin número de violencias que hoy las veo como violencias, en ese momento no las veía como violencias sino como lo que tenía que hacer para sobrevivir, digamos que era como que: pues él me está dando casa, como un lugar y yo no estoy en otros espacios que están esas otras personas, pero me implicaban otras cosas, un maltrato, violencia y como te digo no lo veía como unas violencias, ese fue un poco como mi trayectoria, pero fijo mi identidad como más adelante a los veinty pico de años, como 23 o 24.

M: ¿En la actualidad cómo es tu relación con tu familia?

L: Mi familia no ha sido fácil en este proceso, mi familia digamos que lo tuve que vivir, lo tuve que experimentar, pero algo que yo he venido aprendiendo es que no se le impone a nadie y pues si no quieren estar en mi vida pues yo tampoco estoy en la vida de ellos y ya, no pasa nada pues es muy lamentable porque nos perdemos la vida de los unos a los otros, pero en muchos casos nuestra relación se ha convertido de alguna manera en: estas, existes pero no nos importas. Tenemos una relación como de cordialidad, más no nos interesa la vida de los otros, claro no puedo hablar de todos tengo sobrinos que no han tenido problema con el tema de reconocer el tránsito, pero ya, pero con mis hermanos o familia más cercana padres, tíos la relación no es tan chévere ha sido más tortuosa; en la actualidad con mi madre ha sido un poco más fácil.

M: Tu eres una mujer judía y generalmente estas religiones de descendencia Abrahámica tienen unas posiciones muy radicales frente a los tránsitos ¿Cómo haces para mediar esto?

L: Sí, bueno, digamos que es muy curioso que esas cosas se den, yo creo que todo eso tiene que ver con lo que nos dicen qué está bien y qué está mal porque en realidad, por ejemplo en el judaísmo se ven y se sabe al menos el Talmud y la Tora nos habla de 6 géneros, no habla de 2 sino de 6, pero creo que es más conveniente estar bien con el que está al lado, con el que está allá que realmente reconocer al otro y la otra, pero creo que por cosas cómodas esto ha caído como en que no se analiza, no se ve, no se piensa, pero creo que hay una cosa interesante, yo creo que hay unos conceptos un poco herrados frente al judaísmo, se han puesto unas posiciones bastante extrañas porque el judaísmo tiene una gran particularidad, porque una es judía porque la mamá es judía y ya, el judaísmo se hereda por la madre y no por la madre, pero una vez judío, judío para siempre, pero tal vez un poco de esto es que tiene la particularidad en que uno puede pelear con Dios, cosa que no tienen otras religiones, como que está Dios allá y ya, pero en el judaísmo uno se puede dar el gusto de pelear con Dios y cuestionar a Dios y decirle pues como que no creo, tanto así que hay judíos ateos, pero es más como sentir que uno tiene una pertenencia a un pueblo, pero es más como uno experimenta esa fe, pero eso no quiere decir que bienvenido usted y su orientación o identidad de género, eso también cuesta porque terminamos creyendo que uno tiene una fe en este caso, pero hay elementos culturales, como la proximidad en este caso que nos dice que eso no está bien y es lo que se asume a las realidades, porque uno puede ser judío pero es colombiano y entonces eso no quiere decir que la cultura colombiana no nos permee, creo que eso fue una de las grandes discusiones que han existido porque en la segunda guerra mundial, en la matanza y el holocausto nazi sucedió porque precisamente estos judíos que estaban allí se sintieron en algún momento más alemanes que judíos y entonces creían que porque eran alemanes no iba a pasar así, pero creo que eso atraviesa por muchas cosas que se puede discutir, pero como te digo no era fácil, también hay algunos fundamentalistas de la fe judía que no tienen la capacidad de reconocer y entender estas otras posibilidades, no porque no existan, porque como te digo en el Talmud aparecen, pero simplemente prefieren omitirlo y digamos un poco para mantenerlas y eso va quedando y haciendo daño.

M: ¿Cuáles fueron las cosas más difíciles al momento de transitar?

L: Pues todo era difícil, sabíamos que no era fácil, creo que asumir una identidad en lo privado no hay tanto problema porque al final estoy acá en mi casa, en mi espacio, en mi lugar, pro para mí de las cosas más difíciles era asumirlo al salir, creo que era de las cosas más complejas, uno pararse en la calle y tener que coger el transporte público o tener que coger un transporte y soportar las miradas, todas esas cosas creo que son lo más difícil, ya con el tiempo uno lo va superando, pero creo que para mí fue de lo más difícil, tener que enfrentarme a un mundo que puede que se diera cuenta y qué iba a pasar si se daban cuenta,  eso era como el temor a ser discriminada, a ser violentada y eso era lo que más se me hacía difícil y también al trasegar pensar en cómo lo voy a asumir, cómo lo voy a hacer, qué me voy a operar, digamos que yo tuve tiempo de poder construir también la identidad que quería, no fue tan forzado de pronto como el caso de unas compañeras que hacen su tránsito y ya al otro día quieren senos, nalgas o quieren un sinfín; yo si tuve un tiempito como para pensármelo más, pensar en esa construcción , pero siempre había temor, pero creo que lo más difícil sí era asumirlo socialmente y en público.

M: ¿Cómo podrías definir tu tránsito, te asumirías a una categoría en específico?

L: Pues eso es muy complejo, yo tengo una reivindicación y creo que las identidades pasan por muchas cosas, ya que preguntas puedo decir que me siento como un brócoli, sencillamente eso, así sencilla sin ningún problema, pero claro eso implica un nombrarme para lograr unas categorías y unas apuestas políticas, una lucha pese a que estas, me parece, el hecho de ubicarse o buscar su conjuntico o lugar en donde ubicarse es un poco odioso, deberíamos ser un poco más humanos, pero como lugar yo sí me reconozco en muchos momentos como travesti o como transexual, no, yo sé que ahí hay unas pugnas porque una cosa difiere de lo otro, pero pues digamos por qué transexual, porque sí he hecho algunas modificaciones de mis órganos sexuales que me ubican, pues digamos “científicamente” como en esa categoría, pero yo reivindico mucho el ser travesti, el ser travesti como una apuesta, como una cosa que da un lugar, una apuesta o una lucha, ese término me reivindica, pero también socialmente quiero ser reconocida como cualquier otra mujer, pero creo que uno de los problemas – si te das cuenta -  es pensarnos que el ser trans es una categoría fija o estática y no es así y creo que hay muchas posibilidades de transitar y reconocerse desde otros lugares.

M: Ya que mencionas que estos tránsitos no son estáticos ¿Qué consideras que te hace falta o a qué te gustaría poder llegar?

L: Mira, pues no sé, como te digo no es estático y hoy me siento conforme con lo que tengo, hoy 2020 en el encerramiento por el Covid a 5 de octubre creería que no, que ya no le apostaría nada, pero puede que mañana el 06 de octubre del 2020 diga: ¡Ay! Jueputa si me hace falta como una naricita o no sé, como que otra cosa, precisamente porque no es una categoría fija, el problema creería que es comparar los tránsitos con la cisnormatividad que sí impone unas categorías fijas y estables, lo trans es lo menos estable y eso implica todas las manifestaciones, todas las formas de ser en lo trans, ya que tenemos muchas formas de transitar.

M: Como tú tránsito se ha dirigido hacía lo femenino ¿Qué podrías decir de estos tránsitos que se enuncian como queer, no binarios o de género fluido?

L: Bueno, (risas), eso para mí son categorías existentes ¿no?, eso no es una cosa nueva, yo creo que es una cosa que siempre ha existido, simplemente que no se llamaba, siempre han existido, no es una cosa que uno diga ¡son muy innovadores!,  pues no, hay personas que lo vivían y lo hacían pero no tenía un nombre, ahora le dieron un nombre y ese nombre creo que también fija unos lugares o cosas reivindicativas, pero creo que el lugar no es que se nombran, es reconocer que ha habido unas luchas que han dado todo por eso, yo creo que eso es un poco de lo que a mí me incomoda en algunos momentos, porque hay gente que se nombra de alguna manera y pues yo lo aplaudo, pues su manera de poderse construir, lo que incomoda y te digo nuevamente es que quieran hacer sentir que el otro es menos valido, que el otro se ha equivocado y eso pasa muchas veces cuando se crean estas categorías como que: yo no soy binaria o soy trans no binaria y a mí me preocupa pues que me nombre como trans binaria y es como que: eres trans no binario, eso quiere decir que las personas trans que nos llamamos sólo trans o que tenemos otro tipo de construcciones somos binarias; cuando precisamente las grandes apuestas y las grandes luchas han sido precisamente por no estar recogidas y acogidas del binario, entonces por qué es que nos matan, no lo hacen precisamente porque somos binarias sino precisamente porque rompemos con esas normas, creo que el problema es ese, con que te digas no binario no tiene nada diferente a lo que ya se ha expresado en algún momento; hay personas que se han expresado o han vivido una orientación o identidad de género sin caer en esas normas y lo vemos, no es una cosa de ahora, hay personas que por ejemplo hace 20 años atrás como Walter Mercado, yo creo que esa persona encajaría en lo que es una persona no binaria o una persona queer, no se definía en ese lugar porque ni supimos cuál era su orientación sexual, pero sí a nuestra mirada actual la encasilláramos seguramente está sería una persona no binaria, Odría ser una persona queer o trans, creo que el problema no es la existencia sino la arrogancia que a veces se tiene de algunas categorías para descalificar otras, yo creo que aquí la lucha y la apuesta es para que todas y todos podamos existir libre y tranquilamente. Claro que cuando a parecen otras categorías que no son posibles porque terminan dañando a otras y otros ya no cabría acá, por ejemplo la pedofilia y cosas como estas que intentan incorporarse a la fuerza en estas siglas diciendo que sí hacen parte de unas orientaciones sexuales, pues lamentablemente no porque esto sí daña y créeme que no van a caber acá, pero otras subjetividades, otras visiones, otras formas de ser son absolutamente bienvenidas y se pueden acoger en lo trans, lo trans es lo más amplio que hay, tanto así que termina siendo todo un abanico de posibilidades.

M: ¿Qué opinión tienes sobre personas nuevas que se empiezan a asumir desde lo trans en el momento en el que salen ofertas para la población?

L: Yo creo que se pueden dar, se pueden estar dando, pero yo creo que aquí hay que entrar a analizar y mirar hasta qué punto creo en el otro o en la otra, qué tanto valido, yo creo que nos quedaría muy feo que se nos califique a nosotros, pero intentar descalificar al otro, yo creo que sí hay que tener una mirada de prudencia frente al cómo se hacen estas cosas, porque si alguien tienen un interés pronto pues tiene que dar un interés de eso, no solamente se está engañando a sí mismo sino que engaña a otros para tener beneficios propios, yo creo, que eso es muy lamentable, pero pasa en la naturaleza humana y es querer apropiarte de unas agendas o derechos particulares, pero sí creo que hay que hacer un análisis del cómo ha sido la historia, cuál ha sido y quiénes han estado, porque no es lo mismo si tu vienes a decirme que tu eres una mujer, pero tienes una apariencia masculina, que no haces ningún tipo de tránsito, nunca te veo en algún espacio reflejando tu tipo de identidad, pues yo sí te pediría que aunque te nombres y pidas un reconocimiento de tu identidad, sí debe entenderse que hay unas voces que han vivido, han sentido de manera diferente y hay que darles prioridad, es decir, no es lo mismo una persona que no asume una identidad corpórea y en su vida no se ve expuesta a las violencias o a la discriminación, que una que precisamente por su identidad sí ha tenido que sufrir; las posibilidades están y no podemos decir o negarte la posibilidad de existir porque tienes todo el derecho de existir y ser como quieras, pero si hay que tener claro que hay unas y unos que se exponen más a las violencias de unas formas muchos más fuertes, no vamos a quitarles su lugar sino por el contrario vamos a darles el lugar que debe ser.

M: Ya que consideras que es fundamental asumirlo en público ¿Qué opinión tienes sobre estas personas que se llaman así mismos como travestis de closet?

L: Creo que son absolutamente validas, yo no puedo desconocer o invalidar el tránsito de una persona, sé que muchos momentos no lo pueden vivir, ser una persona trans es exponerse a muchas cosas, es no tener un trabajo, es no tener un lugar donde habitar y no creo que muchas personas quieran exponerse a ese tipo de cosas más cuando algunas de estas personas que se denominan trans de closet tienen un trabajo, una familia, están casados o casadas, dependiendo el rol que asuman, es válido tampoco no querer asumirlo en público y el reconocerlas, creo que no se trata de deslegitimar su construcción identitaria, sino de poder entender que las posibilidades son diferentes y se dan de manera distinta.

M: ¿Sientes que has perdido algún tipo de oportunidades por tu proceso de tránsito?

L: Claro, o sea, yo cuando quise estudiar trabajo social estuve un tiempo en la Universidad y no pude culminarla porque precisamente no había podido hacer mis cambios en los papeles, porque físicamente sí, esto pues los rectores me enviaron una carta en la que decía que ya no podían seguir llamándome por mi nombre identitario, sino que necesitaban por mi nombre jurídico y pues eso es ponerme en evidencia con un nombre que puede que algunos conozcan, pero no es con el que quiero ser llamado y esto me llevo a alejarme de la academia, así en diferentes espacios, el hecho de tener que explicarle a medio mundo tu existencia te pone en un lugar distinto, cuando voy al médico y te llama o tú le cuentas, deja de existir quien eras y se convierte en otra o por ejemplo cuando vas y tienes que explicarle que no solamente vas por ser trans sino porque también vas porque te duele una muela o un pie, los médicos a veces no lo entienden o no quieren y se limitan a que es una cosa y punto.

M: ¿Haces parte de alguna organización social o comunitaria LGBT?

L: Sí, hago parte de una organización de base comunitaria que se llama el GAAT que es una organización que lleva trabajando hace un tiempo por la reivindicación de las personas trans y nosotros allí llamamos experiencias de vida trans precisamente por todas esas posibilidades que existen y esos espectros que hay de transitar en el género.

M: ¿Qué cosas en particular hace el GAAT?

L: Trabajamos en diferentes líneas, esas líneas tienen como otros trabajos, el primero tiene que ver con todo el tema de apoyo es decir el trabajo con familias, el trabajo con las personas con experiencias de vida trans, también tenemos todo un tema de prácticas y hay practicantes que nos ayudan con la labor que estamos desarrollando, nuestra segunda línea tienen que ver con la incidencia política y las transformaciones culturales que tiene que ver tanto en los lugares que hay que incidir como el cambio de leyes, pero también va con lo social porque si una cosa no va con la otra no logramos avances y en este caso por el reconocimiento de las personas trans, allí tenemos cosas como embajadoras trans por la paz, que lo que hace es que son personas trans que van a diferentes escenarios que van a hablar y quienes vamos también tenemos allí toda la parte jurídica, el observatorio de medios y violencias, ya nuestra última línea tiene que ver con la participación de manera asertiva y esto quiere decir que generamos acciones que van encaminadas a entender que las personas trans también creamos conocimiento que se puede articular con la academia y demás, como que trabajamos conjuntamente para generar acciones de conocimiento y todo esto está atravesado por el tema de los derechos humanos.

M: En los últimos años se ha venido transformando el escenario de la movilización social, ya no sólo existe la tradicional marcha LGBT, sino que hay una nueva movilización que se llama la marcha trans ¿Qué representan y las diferencian para ti?

L: Bueno, yo creo que todo se da a partir de una separación y de unos reconocimientos y es que las personas trans muchas veces no nos hemos sentido representadas en lo LGB y eso hay que decirlo, tanto así que por mucho tiempo se hablaba de Stonwell y parecía que habían sido hombres gais dándose una pelea y una apuesta allí, todavía se sigue hablando de la marcha del orgullo gay, entonces si te das cuenta eso ha logrado invisibilizar muchas luchas, dentro de eso la lucha trans y creo que a partir de no sentirse acogida las personas trans en ese espacio deciden fomentar otras maneras de poder marchar y se hace, precisamente, en una zona aquí en Bogotá que es una zona donde hay la mayor cantidad o presencia de personas trans y eso manda un mensaje y es que se necesitan espacios donde las personas trans puedan manifestarse y levantar la voz, que puedan decir que aquí estamos, existimos y esta es nuestra realidad y creo que esto de alguna manera puede sonar separatista, pero esto es un fuerte llamado porque quiere decir que en algunos momentos no hay voces que han sentido que son acogidas.

M: El tema médico es importante, especialmente para ciertos tránsitos por procesos que se realizan, siendo así ¿Qué opinión tienes sobre el dictamen de disforia de género?

L: Bueno, creo que todos estos temas tienen que ver con un tema de patologización, que son otros diciendo quién eres o cómo debería ser, encima de eso a partir de sus miradas o lo que expresan y sienten que no tienen que ver siempre con la realidad de las personas trans, entonces digamos que en este sentido todo lo que es patologizante resulta dañino, porque es meterte en unos test que te dicen que tienes una enfermedad y las personas trans no tienen ningún tipo de enfermedad, creo que sí llegamos a enfermarnos claro y la enfermedad es el producto de la discriminación, la violencia y todas estas situaciones que se ven sometidas por su construcción identitaria, creo que esto de la patología es muy malo porque son otros diciendo qué es lo que tienes que ser; pero yo creo que también llama un poco la atención porque es un sistema que ha querido normalizar y no entiende que la realidad de las personas trans son muy diferentes a las realidades de las personas cisgénero, porque por mucho que tu quieras ser una persona cisgénero no lo vas a ser, eres una persona trans y estos cuerpos trans y estas realidades también merecen vivir como deseen, pero también pueden normalizarse si así lo quieren entendiendo que nunca vas a ser eso que a veces se esperaría que llegarías a ser, pro es un poco respetando eso, pero a su vez entenderse que necesitamos unos acompañamientos médicos, pero no porque estamos enfermas y decir que esto de la patologización de las identidades trans ha sido muy cómodo para la realidad de algunas personas trans, cosas que deberían garantizarse por derechos pero que no se garantizan por derechos sino por la patologización.

M: ¿Qué otros elementos a parte de lo estético eran fundamentales en tu tránsito?

L: Habían unas necesidades propias, cómo quería sentirme, cómo quería verme o cómo quería expresar este género, porque en esos primeros momentos iniciales los únicos referentes que se tienen son las mujeres cisgénero, en algunos casos, antiguamente ahora hay muchos más, el hecho que tengamos redes sociales y todo este ch uchu ha permitido visibilizar nuevos referentes, pero en la época en que yo empecé a realizar el mío eran mucho menos, era mucho más complejo y los referentes que teníamos era la belleza corporal, estética, una belleza que decía cómo teníamos que ser, ya en este momento digo, esa no es la manera como yo quisiera verme, porque entendí que las construcciones tanto de la feminidad como de la masculinidad no son completamente hegemónicas, por el contrario son diversas, nos encontramos con un hombre por más que se asuma así, no se va a parecer a otro, porque tienen construcciones de la masculinidad diferente y la identidad que tienen es distinta, aunque se llamen hombres, eso hablando de la identidad de género.

M: En tu proceso de tránsito ¿Cuál consideras que han sido tus mayores gastos para poder realizarlo?

L: Pues todo ha sido un gasto, cuanto procedimiento estético que te puedas hacer implica un gasto, porque en muchos casos los sistemas de salud no los cubre, lo que debería de cubrir no lo cubre, esto te lleva a que tengas que gastar de lo que tienes para lograr conformar esa construcción identitaria y muchas de estas cirugías que me he hecho he tenido que pagarlas yo.

M: ¿Qué cosas no cubre el sistema de salud?

L: Deberían cubrirlo todo, pero se escudan que las construcciones identitarias no tienen que ver con procedimientos estéticos, lo cual no es real, una cosa es que yo tenga una nariz y me la quiera operar para que se vea más bonita, pero otra muy distinta es para fijar una identidad, porque se relaciona con el cómo me siento y me estoy más a gusto con lo que soy, allí no es un tema de estética, eso es uno de los grandes problemas que tenemos y una de las grandes apuestas que tenemos las personas trans, es precisamente el tema de la salud y es un tema que siempre sale a relucir en todos los escenarios, en todos los espacios, esto porque en parte la identidad la construimos mediante un sistema de salud.

M: ¿Piensas que el trabajo sexual se ha convertido en un medio o requisito para poder hacer el tránsito?

L: No, yo no creo que con un tránsito sino con el lugar que te pone el hecho de hacer un tránsito, no es porque tú digas que para ser una mujer trans necesito ser trabajadora sexual, yo creo que es una realidad que no se puede negar; cuando una tiene la posibilidad de tener un trabajo en condiciones dignas o formar uno como cualquier otro, hace que los únicos espacios laborales que tengas es el trabajo sexual, eso ha pasado con las personas trans y yo creo que es importante hablar del tema del trabajo sexual, pero entendiéndose como un lugar histórico que se ha puesto a una población para poder sobrevivir, pero que no está mal, porque la persona que quiera estar ahí lo pueda hacer, pero que no sea la obligatoriedad que es lo que ha venido pasando desde siempre, porque es un lugar que te ha puesto la sociedad y demás porque no es capaz de garantizar realmente los derechos.

M: En este momento eres la consultora consultiva por personas trans frente a la política pública LGBT ¿Qué consideras que esta política pública les ha aportado a las personas trans que antes no existía?

L: Primero que todo quiero decirte que yo llego a la política pública como consejera consultiva casi que por sugerencia de la misma población trans porque yo no quería serlo, a mí nunca me interesó estar en eso, el consejo consultivo era algo que no quería hacer, pero en vista de que nadie quería hacerlo y la única persona que estaba allí había decidido dejarla y las personas me proponen, como hagámoslo, láncese y entro a hacer parte del consejo actual de la política pública y quiero contarte que el hecho que exista una política pública en una ciudad como Bogotá permite unos espacios de reconocimiento, unos espacios de saber que existe una población que tienen unas necesidades específicas que precisamente lo que hacen las políticas públicas es intentar resolver algunos problemas sociales que hay dentro de una comunidad, en este caso con las personas LGBT y como lo estamos hablando de las realidades de las personas trans, yo creo que eso es muy importante porque se reconoce que hay una problemática y hay una población que necesita ser beneficiaria de unos derechos y de unas garantías y eso pasa con las personas trans; otra de las cosas que me parece muy importante es que se vea la necesidad de parte de una ciudad como Bogotá y sus instituciones en comenzar a poner en evidencia unas necesidades que como población tenemos y darles una respuesta, si nos damos cuenta es saber que hay una población y debe haber un compromiso por parte de las instituciones de mejorar las condiciones de vida de esta población; entendemos que eso no es tan rápido como quisiéramos, la política pública lleva 12 años, pero el hecho que exista una línea base que diga que las personas trans se han sentido discriminadas, que no tienen salud, entonces ya es una muestra y es muy valioso. Por otra parte es que existen espacios de representación como el consejo consultivo, con una representación de persona trans, eso ya fija unos espacios representativos, que en lo local existan unos liderazgos que se están fortaleciendo a partir de instituciones y eso creo que permite unos avances importantes, que nos falta muchísimo para una política pública que garantice todo lo que queremos, pero sabemos que eso es lento y también pasa por unos temas de interés, no es lo mismo cuando un alcalde es realmente pro a otro que no le importa, no está en contra pero que tampoco le importa o hay otros que son de mantengamos algo como para que no digan nada, pero sí creo que todo esto va desde unas voluntades políticas, pero el hecho que se reconozca y existan unas personas trans y podamos habitar escenarios que antes no, muestra que ha servido su existencia.

M: ¿Qué aspectos consideras que no se han contemplado para las personas trans en esta política pública LGBT?

L: Hay varios temas, yo creo que tiene que ver con el conocimiento y efectivo goce de los derechos de las personas LGBT, que las instituciones – todas – estén en función de la política pública, no solamente se les mandara la pelota a ciertas como diversidad sexual, ya ese título es para que entiendan que es con esa gente, subdirección para asuntos LGBT pues lógicamente, en el IDPAC que tienen una gerencia de mujer y género o una cosita por el estilo que suena como medio raro, entonces tendrán que ver con esa gente, pero no, es entenderse que realmente todos los sectores que componen el gobierno distrital deben estar en función realmente de atención a la población LGBT y trans y que no sea como el no sé cómo atenderte; sino que todos los funcionarios estén en la capacidad de entender y ofrecer una oferta institucional sin importar si te reconoces o no como una persona LGBT o que no sean siempre X o Y los que tienen un enfoque para la población; claro hace falta mayor garantía en el tema de salud, en el tema de educación , en el tema de vivienda como por nombrar algunas, todavía dentro de la secretaría de la mujer aunque hacen un esfuerzo valiosísimo, pero todavía falta reconocerlo en esos espacios, la existencia de las mujeres trans y el lugar que tienen, pese a que no puedo desconocer que hay avances importantes, pero falta todavía.

M: ¿Crees que la política pública y las instituciones ha tenido un enfoque asertivo para el manejo con personas trans?

L: Pues es algo muy complejo, porque no podemos hablar de toda la institucionalidad en sí, en algunos sectores puede que haya un interés por este cierto tipo de población, pero puede ser que otras no la tengan o está envolatado un poco, esto también tiene que atravesarse también por un tema de voluntades y de reconocimiento de derechos y creo que eso ha pasado mucho, que creen que esas personas LGBT son demasiado cansonas porque piden muchas cosas, pero es que son cosas que no hemos tenido, que no se nos han otorgado, que no podemos ver tangibles en nuestras realidades y es necesaria una incorporación de todos estos sectores para mejorar la calidad de vida de las personas trans en este caso.

M: ¿Crees que la política pública ha priorizado a algunos tipos de tránsitos sobre otros?

L: No, yo no creo, es ver a toda esta multiplicidad y es que creen que quienes tienen esta misionalidad de atender a la población son quienes seguramente son más relevantes o más notorios, pero no ven que es una responsabilidad que tiene que ser de todos los sectores.

M: Ya que cada tipo de tránsito es distinto y tienen unas necesidades particulares ¿Qué consideras que es fundamental ofrecerle a cada uno y que en este momento no existe?

L: Yo creo que aquí el problema es que se ha pensado a la población trans como una masa homogénea, lo mismo pasa con lo LGBT que creen que todos son iguales y cada uno tiene una necesidad específica, ahí radica el problema de no entender las diferencias, ya que si tienes un tránsito de X o Y manera, entender que se necesita un enfoque diferencial; yo sé que muchos dirán es que esta gente sí que es muy complicada, pero es que esa es la realidad, porque todas y todos no queremos lo mismo, todas y todos no nos identificamos de la misma manera, todas y todos vivimos los tránsitos de manera similar, hay que dar una respuesta dependiendo de los casos, eso no quiere decir tampoco que seamos tampoco tan múltiples como para que no existan algunas respuestas, pero sí creo que es necesario unas necesidades básicas que deben ser cubiertas, como la educación, la salud, el trabajo, la vivienda y la movilidad.

M: Si tu pudieras pedir una acción específica que en este momento no exista para las mujeres trans por parte de la política pública ¿Cuál sería?

L: Uy como escoge uno con tanta necesidad, eso es muy difícil, pero yo le apostaría al tema de la salud, de unos espacios seguros donde puedan ser atendidas dentro de su integralidad, ya que son personas integrales que necesitan no solamente atención hacía sus cuerpos sino hacia sus mentes y esto implica un abordaje en entenderse las necesidades psicosociales que tienen las personas trans y que eso también hace parte del tema de salud, porque es que el tema de salud es muy grande e implica muchísimas cosas, la salud no es solamente estar sano sino estar en espacios sanos entonces tener una vivienda apropiada, ventilada en un lugar apropiado, es decir todas estas cosas, porque la salud implica muchas posibilidades y yo le apuntaría al tema de salud, no sólo como una atención humanizada sino como una atención realmente integral respondiendo a los temas de salud que tienes las personas trans, eso sería a los que yo le apostaría.

domingo, 31 de mayo de 2020

El transformismo y el arte Drag se movilizan desde las redes sociales


El transformismo y el arte Drag se movilizan desde las redes sociales

·        *Texto escrito para la electiva de: Edublogs como estrategia metodológica para la investigación social (MISI).


Karen Michell Sáenz (Izquierda) y Bárbara Smith (Derecha)
Debido a la propagación del virus Covid – 19 y a su declaración como pandemia por la organización mundial de la salud (OMS) a principios del mes de marzo del 2020, el gobierno colombiano liderado por Iván Duque decide - por presión mediática - seguir el ejemplo de Bogotá al implementar una medida de seguridad que intentara mitigar la propagación del virus en el territorio, este decreto obligaría a las personas que no son parte de los servicios de emergencias o que abastecen las necesidades básicas a permanecer en sus hogares y a empezar a manejar formas alternativas de trabajo para poder garantizar el éxito de la medida.

Sin embargo, lo que se observó y que muchos ya habían anunciado, fue el fracaso de la sostenibilidad de este aislamiento obligatorio, ya que gran parte de la población no cuenta con un empleo formal, haciendo que la posibilidad de permanencia en sus hogares fuera de tiempo limitado; otros, aunque intentaron acatar este decreto, al no recibir sus ingresos como antes y al ser empresas pequeñas y medianas se declararon en bancarrota, ampliando según las cifras los niveles de desempleo en el país y haciendo menos viable la seguridad de estos empleados[1].

Esto como se mencionó en un texto anterior (véase: La situación de las personas LGBTI frente al coronavirus), incluiría a un gran porcentaje de la población de los sectores sociales LGBTI+, los cuales se han sostenido desde la informalidad, ya sea por realizar actividades de cuidado de imagen, trabajo sexual o como lo veremos a continuación creación y preparación de performance y shows para su mismo “medio”, estos generalmente desde la tradición del arte transformista y Drag.

Tanto la alcaldía de Bogotá como el gobierno nacional aseguraron que se formarían unos paquetes de ayuda para las poblaciones más excluidas, los cuales hasta la fecha gran parte de estas no han recibido y a otras las tienen en listas de espera, esto no es diferentes al momento de tratarse de diversidades sexuales y de género, ya que, aunque la política pública en la ciudad lleva 10 años de gestión y la sub dirección para asuntos LGBTI de la secretaría de integración social por años lleva “caracterizando” a su población, al decretarse esta emergencia según esta, no contaban con las bases para poder enviar las ayudas a quienes más la necesitaban.

A pesar de todos estos inconvenientes, las personas que viven del arte y de los espectáculos de los bares y discotecas, que dejaron de recibir el sustento generado por su talento, decidieron unirse y plantear formas para continuar dando a conocer sus apuestas escénicas, con el objetivo de reproducir un mensaje de apoyo mutuo desde la distancia y que diera los ánimos suficientes para que las personas, con las dificultades que puedan tener, permanezcan en sus casas.

Es así como en el país se gestan tres propuestas artísticas, las cuales desde diferentes estilos generan contenidos de entretenimiento para un público que los espera detrás de sus pantallas, desde estos se crearon diversas formas de interacción, ya que unos contenidos eran apoyados por el número de likes, otros por las vistas que cada artista lograba obtener o simplemente como forma de programación que le diera la oportunidad a todas de presentar de manera coordinada su trabajo a nuevos públicos.

De esta manera nacen los conciertos transformistas por la esperanza organizado por Bárbara Smith de la ciudad de Cali, este evento se ha caracterizado por intentar enviar un mensaje de apoyo e integración de las diferentes artistas que se encuentran en Colombia, ya que se apoya la trasmisión de un solo “concierto” y es compartido por las artistas de diferentes ciudades, permitiendo que aquellas que no han podido pisar los escenarios de otras capitales, sean conocidas y muestren sus estilos propios a otros públicos que no las conocían.

Por otro lado, en la ciudad de Bogotá Karen Michell Sáenz una de las divas más representativas de este arte, ha construido dos propuestas de integración entre clientes - dueños de los bares, transformistas y personas fuera del medio, como lo es el programa que emite semanalmente cada sábado en la noche por su Facebook Live llamado voces desesperadas[2] en donde hace un recorrido histórico del transformismo en la ciudad, acompañada del apoyo de las fotografías de la época, cuenta –a veces con nostalgia - las particularidades y aportes que cada diva que emergió le fue inyectando a este estilo, la intensión es poder dar a conocer un poco de las vidas de aquellas que en ocasiones ya no se encuentran con vida y generar bases para la conformación de una memoria histórica de esta práctica.

Su otro programa, realizado esta vez con el apoyo de otras transformistas como Amariz Dy Givenchy y Alexa Sáenz de la ciudad es llamado: Talento Unión y Vida este tiene un sello distinto, ya que busca que las personas que lo deseen puedan hacer la caracterización de un personaje, para poder tratar de imitar lo mejor posible sus movimientos, estética y producción de escenografía siendo este un concurso con eliminatorias a través del número de likes que reciba el vídeo subido a las redes sociales, gracias al interés que despertó el mismo, muchas personas se sumaron al mismo y apoyaron con patrocinios a quienes obtuvieran los primeros lugares.

Esto nos ha demostrado que, aunque el aislamiento obligatorio ha reducido la posibilidad de encontrarlas próximamente en cualquier escenario y aun con las necesidades que muchas de ellas puedan estar atravesando, el amor por el arte, el compromiso y el uso de las herramientas tecnológicas a la mano - que han contribuido a la construcción de nuevas estrategias para la propagación de estos mensajes de apoyo -, las artistas Drag y transformistas siguen intentando ser vigentes y ser actores sociales de integración comunitaria, esta vez desde este reto producido por una realidad internacional que nadie se esperaba afrontar (Reportaje Canal Capital).







[2] Para poder conocer el contenido que es producido por Karen Michell Sáenz, del programa voces desesperadas pueden seguir sus trasmisiones en vivo desde su página de Facebook: https://web.facebook.com/karenmichell.saenz.5 o en su canal de youtube: https://www.youtube.com/channel/UCJ3QFK6i8fkPiPeDd_Oh71A

domingo, 22 de marzo de 2020

La situación de las personas LGBT frente al Coronavirus


La situación de las personas LGBT frente al Coronavirus

La situación que enfrenta el mundo en este momento de propagación de la pandemia del Coronavirus, ha hecho más evidente las condiciones de desigualdad social que se encuentran latentes en los diferentes territorios, como siempre las personas y grupos vulnerables son los más expuestos a este caos, siendo quienes menos posibilidades de supervivencia tienen a la hora de vincularse cómodamente a las medidas de seguridad que los diferentes gobiernos (nacionales – locales) adoptan, ya que por un lado el estado económico no permite que con facilidad estas puedan decidir quedarse en sus casas (si es que la tienen), en medio de una cuarentena preventiva y por otro lado, la especulación y aprovechamiento de los mercados y empresas, que llevan a la continua alza de los productos básicos -con el fin de seguirse enriqueciendo- hace menos accesible los mismos para ellos, estos apoyados a su vez por quienes, con la capacidad de compra o endeudamiento arrasan con  los stand de los supermercados en un par de días.

En el caso de América Latina y en especial de Colombia, este fenómeno contribuye a la marginación de los grupos que de por sí son olvidados por el Estado y la sociedad, ya que, aunque es visible el mal rato que pasarán las personas que viven del diario, las que se encuentran en condiciones deplorables de salubridad o las que no cuentan con una infraestructura que los proteja, no podrán “gozar” con las políticas sociales que se lanzaron para su cuidado, ya que el nivel de pobreza, informalidad y corrupción en estos territorios desborda el alcance de las medidas preventivas, debido a que los recursos destinados para su uso no serán suficientes para poder cobijarlos a todos, aun con las mejores intenciones que puedan tener gobernadores o alcaldes.

Esta crisis ha demostrado el fracaso del modelo neoliberal, el cual tiene como bandera la privatización de los derechos y la búsqueda de la conversión de los mismos en servicios, es así como en los países en donde este modelo está más arraigado la pandemia ha golpeado con mayor fuerza, ya que este derecho – servicio esta es en manos de privados, lo que hace más costoso poder acceder a los mismos para quienes no tienen las posibilidades de cubrirlos en igualdad de condiciones, y por ello deben acudir a los desfinanciados y paupérrimos servicios “gratuitos” que se disponen para ellos.

Estas condiciones no excluyen a las personas de los sectores LGBTI-Q, ya que gran parte de ellos se encuentran dentro de la ambivalencia identitaria que plantea el sociólogo Bauman (libertad o seguridad), esta entendida como una fórmula que casi nunca falla en la sociedad moderna actual, ya que debido a las adversidades que viven las personas de los sectores dentro del mundo del trabajo, muchas de estas deben decidir qué desean, libertad o seguridad, la primera entendida como la capacidad de ser él o ella misma, sin repercusiones o sanciones que pongan en riesgo su trabajo, la segunda implicaría limitar o esconder su identidad y con ello su libertad, aquella le brinda más seguridad, ya que se renuncia parcialmente a la libertad por unas condiciones de mayor seguridad y viceversa.

En el caso de una emergencia sanitaria con medidas preventivas como la que nos encontramos, quienes se ven más expuestos son quienes eligieron la libertad, los mismos que son los excluidos de espacios públicos y rechazados en muchos casos por no ser normados, este es el caso las mujeres transgénero que ejercen la prostitución, las cuales pagan su habitación por días, se alimentan en la calle porque no tienen las posibilidades de hacerlo en casa, en estos momentos donde cualquier contacto físico con desconocidos es un riesgo, en este momento quién acude a servicios sexuales o por otro lado, quién garantiza la seguridad de las mismas que tendrán que exponerse al contacto con clientes, será que dentro de las políticas de cuidado de los gobiernos las putas también están cobijadas.

 Los hombres gay y mujeres trans que viven de ser estilistas, los cuales en su mayoría (por no decir todos/as) no tienen seguridad social, ya que en el lugar de trabajo no les cotizan salud y pensión, son personas viven de la producción en masa, pero en tiempos de miedo generalizado el corte de cabello, las tinturas y las uñas no se vuelven prioridad, por ello deben acatar las órdenes de refugio en casa, pero sin la posibilidad de enfermarse, porque a dónde van a acudir o de qué se van a sostener si esto se mantiene por un largo tiempo.

Siguiendo por esta línea encontraremos una gran cantidad de artistas Drag o transformistas, muchos de ellos que se sostienen únicamente del pago de los shows o eventos que los contratan, pero que ahora deben vivir de sus ahorros, estos que generalmente no existen porque la manutención del personaje y los gastos personales diarios, frente al nivel de pago al que acceden no brinda las herramientas para que exista un ahorro o una vida crediticia que permita sostenerlos en tiempos complicados; sin contar a la cantidad de personas que viven con VIH que por sus sistemas inmunológicos son más propensas a ser víctimas mortales del virus. 

Se puede seguir ejemplificando los oficios a los que generalmente esta población se ve casi que “destinada” a ejercer, pero si bien existen muchos grupos que tendrán delicadas situaciones en este periodo, los medios poco reconocerán y resaltarán personas de los sectores LGBTI-Q como muestra de vivencia de esta emergencia, este espacio permite pensar – reflexionar las condiciones desiguales a las que se enfrentan y los riesgos que implica escoger la libertad y la identidad en un mundo que pretende encerrar y homogenizar a sus individuos con la excusa de unas mejores condiciones y posibilidades dentro de los esquemas de lo que es lo seguro y así mismo lo que es aceptado - reconocido.

martes, 7 de enero de 2020

Cómo pase de tener una relación abierta a conformar una relación de tres (Trieja)


Cómo pase de tener una relación abierta a conformar una relación de tres (Trieja).

Hace unos años decidí escribir el por qué había optado por tener una relación abierta con mi pareja de aquel entonces (2012 – 2015), retraté un poco el cómo lo viví y qué me motivó para hacerlo, este texto aunque lo subí aquí y estuvo un buen tiempo disponible en la red, por error se eliminó, esto cuando hacía unos reajustes estéticos al blog; desde esa época hasta ahora no volví a describir ninguna de mis experiencias de vida, ya que no estoy tan acostumbrado a escribir desde el relato personal; no había subido algo que contara sobre mis relaciones – reflexiones de tipo sentimental o sexual y ahora que ha pasado ya bastante tiempo creo que podré continuar la narración de lo que ocurrió desde entonces; aunque para ello debo retomar un poco el pasado y contextualizar cómo fue mi experiencia al conformar una relación amorosa de tres (trieja).
Las primeras parejas que tuve fueron lo que usualmente otros denominan “normales”, aunque fueron experiencias de algunos meses, a largo plazo, no fueron nada significativas, de hecho eran decepcionantes; amores de adolescente que pretendí guiarlos desde la manera en la que las aprendí, estas estaban basadas en el juego del romance y la relación idealizada, las visitas a la familia, las flores, los chocolates y las salidas a lugares públicos tomados de la mano, a pesar que esto en varias oportunidades implicaba más un riesgo para la seguridad de nosotros, era poder vivir y hacer visible ese amor frente a la sociedad, tal y como lo hacen las parejas heterosexuales, quizás creyendo que era la forma acertada de hacer incidencia, aquello era al mejor estilo de las campañas publicitarias que salen en los medios por el mes de Junio, impulsado por empresas que pretenden generar la percepción de ser gayfiendly e inclusivos.
Tras esos fracasos, tuve varias ideas, inicialmente siendo muy conservador, creí que era culpa de las personas que no podían mantener un cierto tipo de fidelidad, ya que estaba muy arraigado en mí la forma de amor/deseo – exclusivo, entonces digamos que empecé a compartir las tesis de una corriente que rechazaba a los mismos grupos LGBT por no ser más parecidos a los hetero, ese “por eso es que nos discriminan” era el refrán favorito de esa endo-discriminación; sin embargo tras estudiar y vivir más estas realidades entendí que el problema no eran las personas, el problema estaba era en mi cabeza, en querer algo que no ha existido en la historia, o bueno, no como se pretende mostrar, solamente se ha querido hacer creer que esa monogamia es natural, aunque algunos postestructuralistas dirían que está – monogamia - es cultural y al ser cultural no existiría forma en que no fuera natural, ya que toda producción cultural proviene de la naturaleza humana, entonces mejor decir que está se ha naturalizado como la única forma de vivir una relación de pareja.
Es por ello que por un tiempo preferí no estar con nadie, ya que ni yo mismo sabía qué y cómo era lo que pretendía construir con alguien más, eso fue así por un par de años hasta que volvió a mi vida un chico al cual distinguía desde hace muchos años, este desapareció un tiempo prestando servicio militar y un día nos cruzamos por coincidencia en los pasillos de la universidad, luego de varias charlas donde actualizamos agenda quisimos intentar llevar algo juntos, de por sí el gusto existía desde el pasado y así se dio, iniciamos una relación convencional en donde - como raro - no se discuten parámetros para la misma, se toma por sentado que las cosas deben darse de esa manera, igualmente empezamos a vernos una o dos veces por semana cerca de la facultad, en el momento nuestro cruce de horarios hacia que estos no fueran muy extensos, entonces el encuentro era una compañía para el almuerzo y una charla corta.
A pesar que nos veíamos por poco tiempo, considero que fue tiempo de calidad, lo que me hizo pensar que por nuestras mismas dinámicas ese tipo de relación tampoco funcionaría, ya que siempre que hay mucha distancia y una no tan continua comunicación las cosas se van desgastando prontamente.
Para no alargar esta narrativa a continuación re-escribiré un poco de lo que fue el texto que se perdió en esa oportunidad y qué mostraba cómo cambiamos nuestra forma de relación tradicional y empezamos a llevar a cabo una relación abierta.
En aquel texto había expuesto que, una parte de los motivos que me impulsaron a dejar de mantener una relación gay clásica fue el poder aceptar y comentarle a mi pareja el fuerte deseo que siempre sentí y que reprimía del poder verlo estando en la cama con alguien más, generalmente las personas tratan de negar la posibilidad de pensarse a su pareja teniendo un orgasmo con alguien distinto a ellos, eso es una lucha contra el propio ego, ya que se espera que esa persona no piense – desee estar con alguien fuera de la relación o que si lo hace este influenciada por algo (alcohol – drogas) para que pueda ser excusable y así poder aceptar que haya un cierto tipo de arrepentimiento y perdón posterior a ello.
Pero en este caso yo no quería perderme de esos placeres, ya en el pasado había terminado relaciones con personas que para mí eran muy especiales, pero que “cometían errores”, creo que tenía muy interiorizado una forma de amor más comercial, el cual no permitía desilusiones ni fracasos, una monogamia profunda, ya que esperaba evitar cualquier forma de “engaño”. En esta ocasión quería evitarme todo ese drama y aceptar que, aunque haya amor - así sea del más sincero - yo no podía esperar ser la única persona que generara un mal pensamiento en mi pareja, eso no abría el camino al poliamor o algo por el estilo, simplemente era tener claro que la tal llamada traición, no iba a entenderse como exclusividad – al menos en lo sexual -, lo que sí se reservaría para nosotros sería el manejo sentimental y el apoyo, ya que una follada se puede tener con cualquiera, quien sinceramente esté pendiente por el bienestar del otro no se consigue fácilmente, eso implicaba entender el amor de otra forma.
Quien propuso este tipo de acuerdo fui yo, lo hice tras un par de meses de relación un día que fue a recogerme al salir del trabajo, recuerdo que esta discusión fue en un parque cerca a unicentro, la idea no le gustó mucho, aunque quiso hacerse el relajado su rostro mostraba lo contrario, no supe por qué al final no dijo que no, que no estaba preparado o que simplemente no le gustaba la idea, pero después de pensarlo un rato mientras fumaba un cigarrillo aceptó llevarlo a cabo, quizás pensaría que no duraríamos mucho, igual en aquel entonces poco nos veíamos, así que el pronto fracaso era muy probable.
Explicar qué tenía yo en la cabeza era difícil, ya antes había leído sobre el tema en la universidad, esos escritos frente a una sexualidad más abierta, el cuestionarse el manejo que sobre el otro se tiene como una forma de propiedad me hicieron reflexionar si lo que quería realmente era una relación que en su manejo pudiera ser aceptable y presentable para la sociedad, ya que de por sí ser marica no era bien visto, jugar al romance hetero y al ser la pareja envidiable dejaba de ser una preocupación, esto es culpa de esas feministas que me enseñaron a dejar de pensar sobre qué es lo que quiere el mundo de mí y empezar a buscar lo que yo quería hacer del mundo.
En los meses posteriores a la charla no ocurrió mayor cosa, cuando tenía encuentros fuera de la relación en cierta medida sentía algo de culpa, porque parecía que fuera un permiso que se me había concedido pero del que él todavía no hacía uso; esto fue así por un tiempo hasta que en una ocasión surgió la posibilidad de hacer un trio – cosa que habíamos discutido en varias oportunidades -, esto se dio con un oso (bear) que nos parecía muy sexy y el cual a veces nos escribía a los dos, este chico no nos era para nada indiferente, él llegó al apartamento en donde estábamos y allí fue donde descubrí que realmente me excitaba verlo con alguien más, ya que desde el momento en que estos se besaron me generó un morbo que antes no había sentido, pero esto no se producía por un simple voyerismo de ver a alguien coger, esto ya lo había presenciado antes, era un placer que se generaba al poder escuchar a esa persona que tanto amaba gemir mientras otro se lo follaba y luego yo participar en ello y estar con ambos, generalmente se dice que en un trio siempre alguien sobra, pero aquí ninguno sobraba era por el contrario un complemento.
Este hecho permitió que él se relajara más con el asunto, al pasar el tiempo esto se volvió a repetir, tanto con el mismo chico como con otros que nos parecían interesantes y la sensación de placer no cambiaba; asumimos una forma de relación sentimental cerrada con una sexualidad abierta, no solamente para ser partícipes con alguien que entrara en la relación sino cada uno por su cuenta - si esto se presentaba -, claro que existían unas reglas planteadas, pero nada extraño, por un tiempo nos contábamos con quien estuvimos, luego ya no lo hicimos más porque parecía una confesión del qué hago en mis tiempos libres, así que dejamos en libertad el tema, pero de igual manera yo ojeaba de vez en cuando su celular porque me conocía su pin y leer esos chats que tenía con otros me la ponía dura, entonces aprovechaba mientras dormía para hacerlo; aunque creo que en el fondo era consciente de que yo lo hacía y no le importaba.
Todo esto marchó bien por un buen tiempo, nunca hubo un problema de celos, tampoco faltaba el idiota que cuestionara si era una relación legítima o no, aunque después lo veíamos por ahí buscando sexo con otros fuera de su vínculo monógamo que tanto presumía, entonces aquello no era cosa de legitimidad, era cuestión de hipocresía, mucha gente especulaba sobre nosotros, asumían que la vida sexual andaba mal y que por ello existían esos tipos de concesiones, pero no, la vida sexual era maravillosa, había plenitud y un fuerte acompañamiento, ya que siempre estábamos pendientes del otro, era fundamental el bienestar en todos los aspectos de nuestra vida.
Aquello no era como lo que el sociólogo polaco Zigmunt Bauman se refiere a la perdida de los vínculos emocionales reflejo de la modernidad liquida, la búsqueda del mismo no era perder ni fracturar ningún tipo de unión entre nosotros, quizás atrapar a otros para nuestro gusto y luego ser desechados si se asemeje un poco más a esta tesis, a pesar que un proyecto en común sí existía, al menos uno ideado por dos jóvenes entre los 20 y 25, quienes sacaban con apoyo mutuo una carrera juntos y otros elementos básicos de necesidades que para nosotros eran prioritarias.
Los problemas surgieron mucho tiempo después, hubo carencias en la comunicación, sin quererlo se dieron formas de competencia poco sanas y me atrevo a decir – aunque sé que la otra parte no estará de acuerdo con ello -, se transformó el gusto de antes y ahora había una mayor búsqueda por poseer unos cuerpos un poco más normados que el mío – así lo siento yo -, que hicieron que el diálogo y la relación cambiaran.
Ocurrió algo – lo cual no mencionaré aquí, ya que el papel de víctima tampoco me interesa -, que hizo que nos alejáramos unas semanas, ese famoso “darse un tiempo” fue nuestra idea, al menos esto serviría para poder pensarse mejor las cosas y no tener la presión de la otra parte encima o también podría ser una excusa para no terminar algo que quizás ya no tenía futuro, pero que nos negamos que pasara; por ese mismo tiempo dentro de las múltiples aventuras que tenía conocí a otra persona, al principio no pensé que pasará de ser un polvo más, iría follaba en su casa y me iba para la mía, esa era la intensión ya que algo que sí es evidente es que ese tipo de libertad generó un consumo despreocupado de otros cuerpos, pero esta vez se dio una química diferente que hizo que nos siguiéramos viendo, no solamente en el plan de cama, empezamos a salir con otros intereses, cosa que nunca hice con nadie durante esos 3 años.
  En ese momento tenía una disyuntiva, ya que por un lado estaba la persona que tanto quería, pero en la que no confiaba como antes, mi intención no era perderla, aunque sabía que si continuábamos muchas cosas tendrían que cambiar, sin embargo, había llegado otra persona a mi vida, con la cual me sentía muy a gusto compartiendo cosas que no solamente se redujeran al sexo, era alguien interesante, tenía otra visión de mundo y por supuesto, cerebro! cosa que en estos días poco y nada se encuentra.
Cuando se agotó ese “darnos un tiempo” nos encontramos, eso prometía ser la típica reconciliación en que se daría la charla, habrían acuerdos, llanto y culeo; después de que todo esto se diera no podía dejar de pensar en el otro sujeto, porque aunque estaba feliz sentía que algo no estaba completo, porque podía tomar el lado fácil y decirle hasta luego, igual esta persona sabía que yo estaba comprometido con otra, podía pasar página y hacer como si hubiera sido algo del momento al cual echarle tierra, pero tomé la decisión más compleja y le comenté – después de la reconciliación – lo que pasó con esa persona, lo que me hacía sentir y manifesté que tampoco quería dejar de hacerlo - verlo; lo curioso es que la respuesta fue que no lo dejara y que más bien los presentara.
Hubo algunas complicaciones antes de que eso ocurriera, hasta que llegó el día de que se conocerían, extrañamente se agradaron y hablaban como si fueran amigos, de hecho tenían más para charlar entre ellos que conmigo, así que no fue tan incómodo como llegué a creer que sería, al menos el primer día fue sin problemas, ya cuando me encontré por separado con ellos, me dijeron que habían gustado del otro, así que no estuvo mal la idea de plantear una relación en donde pudiéramos estar los tres, aunque eso de las triejas sonaba complicado se haría el intento de llevar en marcha una.
            Tras varias dificultades en los cruces de horarios y labores nos seguimos viendo los tres, teníamos distintos planes para cada ocasión, hasta que empezamos a vivir en un mismo apartamento, aunque nunca tuvimos en cuenta los temas logísticos, no era algo que uno generalmente se piense, pero al fin y al cabo el mundo está construido para las relaciones de pareja, no para círculos más amplios, esto provocó que la situación en varias oportunidades fuera mucho más compleja e incómoda de llevar, ya que inclusive una cama doble se hacía pequeña para tres hombres adultos, participar en una atracción mecánica siempre excluiría a alguien, ya que los asientos son para dos, todo lo divertido estaba pensado para ese tipo de uniones y elegir a alguien no era opción, ¡por qué tocaba estar eligiendo!.
            Sin duda ponerse de acuerdo con alguien para realizar algún tipo de actividad es complicado, ponerse de acuerdo con dos personas con gustos totalmente distintos era un karma, a pesar de todo siempre alguien cedía y tratábamos de variar y poder complacernos todos en lo que nos gustara; uno de los temas más complejos que recuerdo que se empezaron a negociar fue el del sexo, a diferencia de relaciones poliamorosas donde generalmente todas las personas involucradas no comparten un espacio físico en común, nosotros siempre tendríamos presente esos episodios, sin embargo materializarlos no fue tan agradable, ya que entraba en discusión cosas como: si cada vez que fuéramos a tener relaciones deberíamos participar los tres, cómo actuar cuando en ese día alguno quería estar con otro sin vincular al tercero, qué rol (top – bottom) se manejaba más con quién y por qué este era más reiterativo con uno que con otro, etc.
            Esto generó mayores pleitos, ya que aunque el sexo era muy enriquecedor, surgieron cosas que herían de vez en cuando, no obstante aquello no fue lo que nos distanció, entramos en momentos muy diferentes de nuestras vidas que hicieron que cada uno se centrara más en sí mismo, yo estaba por el 9 semestre de la universidad, finalizaba materias, estaba en prácticas y trabajaba en mi proyecto de grado, simplemente esperaba poder terminar pronto la carrera, además del estrés del mundo laboral que tan violento con los jóvenes a los que les niegan su primera oportunidad estaba presente, uno de ellos - un poco más estable -, estaba en función de su trabajo, tenía un manejo de tiempo mucho más laxo y hay que reconocerlo tenía la carga económica principal, siempre trató de variar las diversas acciones con los otros dos, el tercero siguió cambiando y cada vez lo desconocía más, lo laboral lo llevó a hacer parte del mundo del consumo gay, quizás el no haber participado tanto en ese contexto de rumba hizo que se absorbiera rápidamente.
            No soy muy presto a los bares, no sé bailar y soy amargado cuando estoy en uno, por eso no entendí enseguida que se perdió una de esas personas en algo que para mí era de poco sentido, efímero, poco realista y vacío, “competir” - en su defecto - con multitud de personas que entran y salen de esos espacios esperando ser admirados no era algo que me representaba y buscar corporalidades tan particulares tampoco era  mi objetivo, eso a largo plazo empezó a ser un punto de comparación violento contra nosotros mismos y con quienes nos rodean, ya que encajar en el ideal de belleza no es para todo el mundo, por algo es que viven tan llenos esos espacios que transforman estéticamente a las personas.
            Con esto surgieron muchos problemas, ya que se empezaron a dar manifestaciones en las que alguno pretendía cambiar al otro, donde surgían comentarios que trataban de jerarquizar el valor que se pudiera tener en comparación con otros, se perdió esa forma de complicidad que permitía que cuerpos ajenos se integrarán a nuestras relaciones eróticas y que esto fuera algo estimulante para todos. Una relación - desde mi postura en este momento - debe mantener un equilibrio entre deseo/amor y las bases de ese placer deben ser recíprocas, esto al perderse hace que mantener cualquier tipo de unión carezca de sentido y se convierta es en una especie de normalizar el estar juntos, ya cuando esto no represente las cosas positivas que originalmente existieron.
            Es así como tras varias charlas fallidas, peleas y demás esta forma de relacionarme terminó, siendo de grandes aprendizajes y teniendo claridad que si esto se materializa hay que tener una suficiente madurez para ampliar no solamente lo sexual, sino lo afectivo con otras personas; aun cuando esto fue muy emocionante en su momento, creo que no sería una experiencia que quisiera volver a repetir, aunque en el constante devenir uno nunca sabe qué me encontraré en un futuro: esta experiencia no fue tan terrible como muchas personas pueden llegar a pensar, pero sí es desgastante y retomando lo que Bauman decía, las relaciones también son formas de consumo e inversión y en nuestro actual mundo moderno el riesgo ya es muy amplio, riesgo que puede que no esté dispuesto a correr.
            Finalmente, por eso prefiero hablar desde mi experiencia, es probable que para estás dos personas la misma sea entendida desde una forma completamente distinta, por ello no pretendo hablar por ellos, igual los dos me hicieron sentir el amor de maneras distintas y eso es algo que siempre tendré para agradecerles, esto a pesar que las cosas al final no se dieron como se planearon.


Me puedes seguir en mi instagram como: redwarrior77
Me puedes seguir en mi twitter como: @Red_Warrior77